La verdad sobre las dietas

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Cuando de bajar de peso se trata, la inmensa mayoría de las personas cae alguna vez en esas creencias populares que van de boca en boca. La pérdida de peso es un fenómeno complejo ya que no sólo es intentar realizar algo de ejercicio y quitar la grasa de la dieta.

Hay una gran confusión con respecto a este tema, y es muy complejo porque hay que tener en cuenta los diferentes antecedentes de cada individuo.
Pensar que la misma dieta es adecuada para todo el mundo es incorrecto, y buscar un método acelerado para poder perder eso kilos acumulados a lo largo de la vida, complica aún más esa situación.

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A continuación intentaremos desmitificar algunas de las creencias erróneas como así también veremos de aclarar otras afirmaciones relacionadas con la pérdida de peso y las dietas.

Falso

  • Los carbohidratos engordan (aumentan el peso corporal). Lo que nos hace engordar es el exceso de calorías totales. Las fuentes de calorías al organismo son los hidratos de carbono, las proteínas, grasas y las bebidas alcohólicas. El principal problema lo representan las grasas aportando 9 kcal por gramo, mientras que los carbohidratos aportan 4 kcal por gramo. El organismo reserva más fácilmente las calorías procedentes de las grasas, mientras que las calorías contenidas en los carbohidratos normalmente son quemadas u oxidadas, ya que son el combustible para los músculos.
  • Las dietas bajas en carbohidratos y ricas en proteínas, son la mejor opción para reducir el peso. Si lo que se desea en beneficio de nuestra salud, es perder peso, se debe crear un déficit de calorías a lo largo del día realizando 5 comidas diarias, e intentando que las raciones más pequeñas correspondan a la cena, independientemente de si el tipo de calorías proviene de hidratos o las proteínas. Un estudio ha demostrado, que personas sometidas a una dieta baja en carbohidratos y alta en proteínas (30% de proteínas y 40% de hidratos) perdían el mismo peso que aquellas que hicieron dieta alta en hidratos y baja en proteínas (55% de hidratos y 15% de proteínas).
  • Todo lo ingerido después de las 20:00 hs, el organismo lo convierte en grasa corporal. No existe un veredicto que afirme que comer por la noche engorda. Lo que si está claro, es que no comer bien durante el día nos hace cenar excesivamente e induce a consumir calorías de más. Al superar esa necesidad calórica diaria obtenemos como resultado un aumento del peso corporal. La base para las personas que realizan una dieta para bajar de peso, es alimentarse adecuadamente durante el día, y cenar ligero, así no caeremos en la tentación de consumir calorías extras.

Verdad

  • Más grasas comamos, más grasa acumularemos en el cuerpo. El aumento del peso corporal se basa esencialmente en consumir mas calorías de las que gastamos. Por esto, no debemos contar gramos de grasa, sino cantidad de calorías diarias ingeridas. Todo exceso calórico se acumulará en forma de lípido (grasas). Por ejemplo, en el caso de que una persona que necesita 2.000 calorías diarias para mantener su peso consuma 1600 kilocalorías,, entonces logrará reducir su peso corporal. Este déficit calórico debe continuarse hasta lograr mantenerse en el peso ideal. Para poder perder grasa corporal es necesario crear un déficit calórico mantenido en el tiempo. Está más que comprobado que las personas con sobrepeso logran reducir su peso eliminando los alimentos ricos en grasa y de esta manera consumiendo menos calorías.
  • A más ejercicio, más pérdida de peso. Si realizamos una hora de ejercicio en una máquina estática como ser cinta o bicicleta, quemaremos unas 500 – 600 calorías, pero si detrás nos comemos unas 10 galletas de chocolate, ya cubrimos esas calorías gastadas y a veces más. Cuidado: Si realizamos un entrenamiento intenso, tenemos también más sensación de hambre, y por ende si esto no esta bien controlado, se puede caer en comer de más. Por esta razón resultara más conveniente que el ejercicio sea moderado, para no sentir esa sensación de querer devorar algún alimento como recompensa por el ejercicio realizado. A esto también afectaá el tipo de ejercicio que se elija, ya sea musculación o cardiovascular, o ambos.
  • El ejercicio suprime el apetito. El ejercicio reduce temporalmente la sensación de hambre. El entrenamiento puede disminuir la sensación de hambre, pero de manera temporal ya que al cabo de unas horas reaparece. Esto sucede por los cambios de la temperatura corporal. Cuando realizamos ejercicio físico, al estar en calor podemos llegar a experimentar esa disminución del apetito. Cuando esa temperatura baja, volvemos a sentir hambre y necesitamos ingerir calorías.

 

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