¿Qué pasaría si dejaras de comer azúcar por un año?

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Eve O. Schaub llevó a su familia a un desafío de un año sin consumir azúcar. La cantidad de cosas que tuvieron que dejar de comer fue impresionante, pero la forma en que esto influyó en sus cuerpos un año después es aún más increíble.

Ella pensaba que tenía una vida saludable, creyó que era normal no tener energía suficiente para terminar el día, asumiendo que no era la única sufriendo este problema. A sus manos llegó información acerca de los efectos del azúcar, considerando el aumento de peso y las enfermedades como un reflejo del consumo de azúcar.

Con esta nueva información tuvo la idea de pasar un año entero sin comer alimentos con azúcar refinada, endulzantes adicionados, azúcar de mesa, miel, caramelo o jugo de frutas. También dejaron de consumir cualquier alimento que contuviera azúcar falsa o alcoholes de azúcar. Si lo dulce no venía de una fuente natural, no lo comían.

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Al leer las etiquetas se dieron cuenta de que el azúcar estaba en los lugares más increíbles, como tortillas, caldos de pollo, aderezos, mayonesa, tocino, pan e incluso la comida para bebé. Eve estaba convencida de que sus vidas serían más saludables, pero no esperaba que la mejoría fuera tan real y tangible.

Mientras más tiempo pasaba, más energía tenía. Eligieron comer un postre con azúcar una vez al mes, pero sus paladares fueron cambiando y cada vez disfrutaban menos del postre mensual. Llegó un punto en que el sabor era desagradable para ellos y el cuerpo acusaba la entrada de azúcar con malestares diversos.

Al pasar ese año, Eve hizo un análisis de las faltas de sus hijos a la escuela por enfermedades y la diferencia fue dramática. De haber faltado 15 días al año, ahora solo tenían dos faltas.

Su forma de alimentación ha cambiado drásticamente, aprecian el azúcar en cantidades mínimas y evitando consumirla en lo cotidiano. Los postres quedaron para ocasiones especiales y sus cuerpos agradecen el cambio, pues están llenos de energía y al llegar la temporada de enfermedades están más fuertes y protegidos contra los resfríos.

Cuando llegan a enfermarse, su recuperación es mucho más rápida ya que sus cuerpos están equipados para ello. Después de un año sin azúcar, todos se sienten más saludables y fuertes.

Esta aventura de Eve O. Shaub es un ejemplo de perseverancia, así como una evidencia de que el azúcar puede hacernos mucho más daño del que nos estamos dando cuenta.

¿Te atreverías a pasar un año sin comer azúcar?

Ver artículo original aquí.

Artículo cortesía de Me lo DIjo Lola

 

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