Vivir a dieta te está engordando

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¿Les ha pasado que se ponen a dieta rigurosa y no pierden ni un kilo, pero la semana que se relajan bajan hasta 2? Este fenómeno no es el universo indicándonos que comamos chatarra, es nuestro cuerpo liberándose del estrés de la palabra dieta.

Desde que decimos “dieta” ya tenemos una connotación negativa a algo que realmente debería entenderse como un cambio de hábitos en pos de una vida más saludable, pero como “estar a dieta” se asocia inmediatamente con restricciones nuestro cuerpo no responde favorablemente al término.
El responsable de que la dieta no nos haga bajar de peso es el cortisol que producimos cuando nos estresamos. Por eso, cuando nos relajamos es más fácil que bajemos los kilitos que nos estorban.
Las chicas de Kuzala Salud, un grupo que busca sembrar salud a través de talleres, retiros y cursos, nos invitó a escuchar la plática de la Nutrióloga Pamela Malvido, que nos convenció de vivir a dieta engorda.
“Lo importante es crear hábitos saludables de tiempo completo para que los permisos que nos demos no impacten en el peso”.

¿Cómo actúa el cortisol en tu cuerpo?

El cortisol (el término médico correcto es hidrocortisona) es una hormona producida por la glándula suprarrenal cuando nuestro cuerpo está sometido a estrés o a situaciones de actividad física extrema, mala alimentación o falta de sueño.
El cortisol es el mecanismo de defensa natural del cuerpo para sobrevivir ante los factores de estrés natural a los que durante años hemos sometido al cuerpo poniéndose en un estado de shock que nos obliga a buscar comida, dormir o incrementar nuestra fuerza.
Su función principal es incrementar el nivel de azúcar en la sangre, suprimir el sistema inmunológico y ayudar a metabolizar grasas, proteínas y carbohidratos. Cuando aumentan los niveles de cortisol en el sistema el organismo intenta movilizar las reservas de energía para aumentar la actividad cerebral y la concentración. Tiene también un discreto efecto sobre la generación de vello, la retención de sal y de agua.
El aumento del cortisol destruye algunos tejidos de manera saludable, pero cuando el estrés es constante se pueden presentar cambios negativos en el cuerpo, desde irritabilidad hasta obesidad.
Controlar el estrés será el gran reto del siglo XXI… Porque sin duda el estrés excesivo al que sometemos a nuestro cuerpo es gran responsable de la obesidad que estamos viviendo en el mundo.
Pamela Malvido nos compartió estos tips y sugerencias para ayudarle a nuestro cuerpo a disminuir el estrés y a no comernos nuestra ansiedad o nuestra tristeza:

  • 1. Lleva un diario de alimentos, escribe todo lo que te lleves a la boca y el estado de ánimo en que lo haces, desde el desayuno hasta la cena incluyendo todos los snacks. Poco a poco notarás un patrón emocional detrás de cada decisión alimenticia.
  • 2. Cuando entres a tu casa date 5 minutos antes de ir a la cocina a comer algo.
  • 3. Mide tu hambre en una escala del 1 al 10, 1 siendo antojo y 10 siendo hambre. Cuando pase del 6 busca un snack saludable.
  • 4. Toma medidas drásticas para ayudarte a romper los malos hábitos… Si sabes que tienes debilidad por los chocolates, ¡deja de comprarlos!
  • 5. Relájate en los eventos sociales. Estresarte por la comida sólo te engorda más que si te animas a disfrutar ese pedazo de pastel en un cumpleaños al mes.

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Artículo cortesia de:

ACTITUDFEMLOGO

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