5 frases que nunca debes decirle a tus hijos

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Hay frases que parecen inofensivas, pero marcan drásticamente la vida de nuestros hijos. No son efectos inmediatos, es decir quizá no lo veas a corto plazo, pero si repercuten en su futuro, emocionalmente, en sus relaciones y profesionalmente.

Todas las madres queremos lo mismo, la felicidad y salud de nuestros hijos, pero la salud implica también las emociones, la mente y no solo la salud física, aquella que podemos tocar.

Para ayudarles en su vida evita decir a tus hijos frases como estas:

  • Aprende de tu hermano, primo, amigo esta frase es muy común y no me dejarás mentir, al menos en tu infancia o entre conocidos la has escuchado. Comparar a los hijos solo los lleva a sentir celos o resentimiento hacia la persona con la que se está comparando. En lugar de ser un ejemplo a seguir podría sentir rencor hacia ti y a la persona que estás utilizando de ejemplo. Además afecta su autoestima y pueden llegar a sentir que no los quieres.
  • Me tienes cansada, harta, fastidiada… Definitivamente es una frase que repercute directamente en las relaciones, en hacer lo que el otro espera recibir para no molestar, pero también provoca un dolor al no sentirse amado.
  • Siempre eres así o siempre haces eso. Es una forma de etiquetar a nuestros niños,  siempre tiras las cosas, siempre te portas mal, son frases que los invitan a continuar haciendo eso que podría cambiar o simplemente con algo de comprensión encontrar una verdadera solución.
  • No creo que puedas ó ¿Y sí no lo logras? Desde hace tiempo he comprobado que esta frase afecta terriblemente, puede en las palabras de una madre llegar a marcar a un hijo de por vida para no lograr sus sueños o propósitos. Las madres solo deseamos el bien para nuestros niños y a veces nos preocupa que salgan heridos, pero debemos confiar en ellos y sus capacidades. Invitarlos a lograr las cosas en lugar de hacerles creer sin desearlo que no son capaces de lograrlo. Deben saber que confiamos en ellos y sabemos que lograran grandes cosas en la vida.
  • No llores, no deberías preocuparte o enojarte, son frases que decimos por consolar o aconsejar con la mejor de las intenciones. Pero suelen fomentar que el niño aprenda a esconder sus emociones, llorar es de humanos, no solo mujeres o niños, es de hombres también, así como enojarse y preocuparse. Solo tenemos que aprender a darle la bienvenida a estas situaciones y reconocerlas para enfocarlas hacia lo positivo.

Habla con tus hijos, cuando estés muy enojada, desesperada o cansada guarda silencio para no herirlos o decir cosas que después puedas arrepentirte o que sin saberlo afecten en su vida a largo plazo. Busca el modo de calmarte por un momento y habla con ellos, los niños comprenden como los adultos solo que a veces debemos ser más pacientes y encontrar las palabras correctas. Se honesta con ellos y podrás lograr una comunicación a futuro que te ayudará a guiarlos en la adolescencia.

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