La verdadera historia sobre las posadas

0

Entren santos peregrinos, peregrinos, reciban este rincón. Y aunque es pobre la morada, la morada, se las doy de corazón…

¿Cuántas veces hemos cantado estos versos? Sin duda, buena parte de nuestra infancia transcurrió entre pastorelas y posadas, pero ¿alguna vez te has detenido a pensar por qué celebramos estas fiestas?

Aquí te lo decimos.

El origen de las posadas está en el peregrinaje de José y María quienes, de acuerdo con la tradición cristiana, caminaron desde Nazaret hasta Belén para dar a luz a Jesús.

El camino hasta Belén duró largos nueve días y, al llegar a su destino, tuvieron que recibir al bebé en un establo, ya que no les daban asilo en ningún otro lugar.

#fotoantigua #pastorela

A photo posted by Leirbag (@leirbag11gabriel) on

Crédito: leirbag11gabriel

En el siglo XVI, los españoles iniciaron un proceso de conversión para que los indígenas siguieran la tradición católica. Para que fuera más sencillo que los indígenas dejaran sus celebraciones paganas, los sacerdotes realizaban fiestas divertidas y muy llamativas.

Con el objetivo de sustituir los festejos a los dioses Quetzalcóatl y Huitzilopochtli – que se organizaban en torno al solsticio de invierno – los misioneros comenzaron a preparar sus propias fiestas en las mismas fechas.

#pastorela #coloquio #3demayo #potrerodegallegos #fiesta #fiestatradicional #luces #polvora #teatrocomunitário

A photo posted by Juan Carlos Villegas (@cabillo_villegas) on

Crédito: cabillo_villegas

Se cree que fue en 1587 cuando Fray Diego de Soria, superior del convento de San Agustín de Acolman en el Estado de México, obtuvo un permiso del Papa Sixto V para celebrar unas misas “de aguinaldo” durante nueve días, previo al 25 de diciembre.

https://www.instagram.com/p/-Z9NSFI3BD/

Crédito: concepcionrgz

En estas misas, se intercalaban pasajes bíblicos referentes al peregrinaje de José y María con rezos, cantos y representaciones de estos eventos.

Durante estas celebraciones, era común que se quebrara una piñata hecha de barro. Los picos de la piñata representaban los 7 pecados capitales y el hecho de golpearla con los ojos vendados simbolizaba el acto de fe en la religión.

Crédito: romerogiorgio

Cuando estos festejos terminaban, los sacerdotes repartían frutas y dulces entre los asistentes.

Con el tiempo, estas celebraciones llegaron hasta las casas y, en la actualidad, son las propias familias quienes las organizan.

Aunque el sentido de estas fiestas haya cambiado con el tiempo, las posadas son una excelente oportunidad para agradecer y celebrar con familia y amigos.

Prepara tu posada con estas deliciosas recetas:

 

Responder