Los horrores del mal del puerco en la oficina explicados con memes

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Si trabajas en una oficina, seguramente ya has experimentado esa sensación de pesadez que nubla el pensamiento y acaba con las ganas de existir en el plano terrenal. No, no es la misma flojera que sientes al regresar el lunes al trabajo después de un puente. El mal del puerco es letal y fulminante, y tarde o temprano a todos nos llega.

1. Cualquier rincón es una cómoda zona de descanso

Cuando el mal del puerco nos invade, no hay poder humano que logre sacarnos del potente estado de somnolencia. Puede llover o relampaguear (o pasar frente a ti la secre del jefe) y tú ni enterado.

2. La ardilla, en lugar de correr, se arrastra

Cuando estás poseído por el mal del puerco todo transcurre en un plano leeento y pausado. Las tareas más sencillas, como mandar un correo o ya de plano contestar el teléfono, adquieren niveles de complejidad desconocidos.

3. Se te olvida hasta tu nombre

Hablando de la rapidez mental… Estar bajo los efectos del mal del puerco significa que estarás prácticamente sedado el resto del día. Así que tus pendientes y los deadlines tendrán que esperar hasta mañana.

4. Las juntas son verdaderos somníferos

Si ya de por sí las reuniones (relacionadas con trabajo, obvio, porque para ver los partidos del Mundial en la sala de juntas siempre estamos puestos) aburren hasta al godín más protocolario, con 6 tacos y 2 cervezas encima las juntas se convierten en el sueño más anhelado de cualquier insomne.

5. Tu productividad es equivalente a tus ganas de hacer ejercicio un domingo por la mañana

O sea, básicamente, cero. Después de hartarte de comida calórica y sabrosa, solo regresas a la oficina para calentar el asiento y poder checar la salida. Admítelo, tú también lo has hecho: revisar tu Facebook o ver videos de recetas no es precisamente la idea de productividad que tiene tu jefe.

Como es muy poco probable que implementen una hora de siesta en tu aldea godín y todavía te faltan 13 mensualidades para terminar de pagar tu celular, lo mejor es que aprendas a lidiar con el mal del puerco.

Lo ideal es comer ligero y no dejar que pase mucho tiempo entre una comida y otra, pero sabemos que eso no siempre es posible.

Si no te aguantaste el antojo de unas irresistibles tortas de tamal o tus miles de pendientes no te permiten comer a horas decentes, da una pequeña caminata antes de regresar al escritorio.

Moverte un poco activa la digestión y hace que sea más sencillo procesar el atracón que te acabas de dar.

Otro tip que puede ayudarte es trabajar en lugares iluminados con focos de luz blanca con tonos azules. (Sí, en verdad hay una diferencia).

Pero, si ya de plano la luz no te echa la mano o no tienes tiempo de irte a dar una vuelta, Red Bull es la solución. Recupera tu energía y aumenta tu productividad con una lata fría de Red Bull. Entra a www.redbull.mx/maldelpuerco y gana un refri lleno de producto para toda tu oficina.

Evita comer con mucha hambre y mantén el mal del puerco alejado de tu escritorio dándote un gusto a media mañana con estos snacks:

 

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